Por qué el método Waldorf puede ser la mejor educación para tus hijos


Con un siglo de dedicación a sus espaldas, las escuelas que apuestan por el método Waldorf siguen revelándose como uno de los entornos pedagógicos más armónicos y efectivos para el niño. Él y solo él es el protagonista del apasionante proceso de aprendizaje: en estas aulas se respeta su ritmo natural e individual de asimilación, se inculcan valores como el trabajo cooperativo por encima de la pura competitividad, se interactúa con el medio ambiente, se desarrolla su inteligencia emocional… Estas son solo algunas de las claves sobre las que se asienta una metodología que, aunque nacida en Alemania hace ya cien años, sigue en vanguardia por la forma que tiene de anteponer la dimensión humana sobre lo puramente material.

Hoy la pedagogía Waldorf está presente en cerca de 100 países y cada vez más centros y más padres apuestan por este sistema homologado y reconocido que tiene en cuenta tanto el entorno en el que crece el niño como las sensaciones que en él se van despertando a medida que lo va descubriendo. Pero antes veamos en qué consiste.

Fomenta la creatividad y la curiosidad

Una de las bases sobre las que construimos el andamiaje intelectual del niño a través de la metodología Waldorf es el estímulo a la creatividad de los pequeños. Su curiosidad es el punto de partida para la aventura del conocimiento; su imaginación, el viento que impulsa la nave.

Por ello centros como El Puente Azul, además de a los conocimientos que figuran en el currículo oficial y que están presentes en cualquier escuela, dan tanta importancia a materias como la narración de cuentos, la artesanía con barro, lana o madera, la música y su influencia sobre el descubrimiento del ritmo interno. Con todo ello propiciamos unos cimientos sólidos al niño en sus fases más cruciales del aprendizaje. 

Estimulando de forma constante la curiosidad de los pequeños, y sus ganas de aprender, lo que buscamos es que estos lleguen a sus propias conclusiones y a alcanzar un conocimiento razonado del mundo que les rodea a través de la observación del entorno con sus propios ojos.

La colaboración de familias y profesores

En todas las fases de la aventura que es el proceso de aprendizaje es fundamental la colaboración activa y cotidiana de las familias. A ellas se les informa continuamente y se les invita a colaborar en el progreso de sus hijos. Además, la formación constante de nuestro profesorado —que cuenta con las titulaciones homologadas requeridas así como con una formación adicional centrada en el método— garantiza que el niño se integrará con todas las garantías en el sistema educativo superior. A este respecto, algunos estudios señalan que en Estados Unidos el 95% de los niños educados en escuelas Waldorf accede a ciclos universitarios.

Sabemos que en un mundo saturado de información y de ofertas, para los padres es muy complicado elegir cómo y dónde educar a sus hijos. Llevamos mucho tiempo haciendo lo que hacemos, que no es otra cosa que conseguir que el niño descubra el mundo de forma apasionante. Y los resultados nos avalan. Damos por hecho que el éxito académico es, en gran medida, producto del esfuerzo y la superación personal. Pero además, en Waldorf nos preocupamos por formar a personas, despertando las capacidades que todo ser humano lleva dentro.

A partir de aquí, os invitamos a que vengáis a conocernos y resolváis todas vuestras dudas. Ahora, ya en Valladolid, estamos en El Puente Azul.

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