En nuestro Jardín de Infancia trabajamos siguiendo los principios de la Pedagogía Waldorf en la que se da una importancia especial a: el ambiente, el ritmo, la capacidad de imitación, el adulto educador, el juego Libre, los materiales, las actividades artísticas y artesanales, el contacto con la naturaleza, las familias.

Ahora te explicamos cada uno de estos apartados para que veas el desarrollo que pueden los niños alcanzar desde su infancia.

 
 

EL AMBIENTE

Creamos y ofrecemos un ambiente cálido y hogareño, alegre y sano, tranquilo y respetuoso, pleno de afecto y cuidado, donde niños de diferentes edades conviven en el mismo aula, aprenden a relacionarse y se ayudan mutuamente, desarrollando de forma natural el sentido social y de cooperación.

EL RITMO

La dinámica del día se vivencia como una “gran respiración”, alternándose actividades de expansión y de concentración, que permite un desarrollo armonioso en los niños. 
 

Las actividades semanales se organizan también de forma rítmica de manera que cada día de la semana se hace una diferente (acuarela, dibujo, modelado, pan ...). Esta regularidad ayuda al niño a situarse en el tiempo y le aporta seguridad y confianza.
Mensualmente la jornada escolar gira entorno a un tema diferente que se desarrolla en los corros, canciones, poemas y cuentos de acuerdo con la época del año.
El ritmo anual lo marca la celebración de las Fiestas del Año, a través de las cuales lo niños se impregnan de los aconteceres y características más destacadas de las estaciones.

Cuanto más rítmicamente vive el niño, más sano se desarrolla.

Y siempre “sin prisa”, concediendo el tiempo y el tempo que cada niño necesita.

 
 

LA IMITACIÓN

Es la forma de aprender que tiene el niño en la etapa que va desde la concepción hasta los 7 años.

Los niños pequeños están totalmente entregados a su entorno físico: absorben el mundo básicamente a través de sus sentidos y responden con la forma más activa de conocimientola imitación.

Y es esta capacidad, junto a la acción repetida y el juego libre, lo que determina el aprendizaje en la primera infancia y lo que va llevando al niño a la madurez escolar.

No es la instrucción intelectual, sino la imitación lo que hace que vayan desarrollándose las etapas básicas de la evolución humana (erguirse, andar, hablar…). La imitación surge del interior del niño y cada uno imita de manera única e individual lo que percibe.

De ahí la importancia del entorno que rodea al niño (los juguetes, la alimentación, los colores), como también de los gestos, palabras y actos de las personas que les cuidan. El niño imita sin discriminar, por lo que los adultos hemos de ser un modelo digno de ser imitado.

EL ADULTO EDUCADOR

En todos los sentidos, la actitud de los educadores es fundamental. Han de encarnar en sí mismos el amor sincero hacia los niños y sus familias, hacia los compañeros y hacia la propia tarea educativa, la alegría ante el trabajo, la iniciativa, el compromiso de la autoeducación constante, etc.

El educador ha de actuar en todo momento consciente de ser ejemplo a imitar para los niños y prestando una cuidadosa atención a la individualidad de cada uno de ellos para poder ayudarlos en su camino hacia sí mismos y hacia la sociedad.

 
 

EL JUEGO LIBRE

En nuestro Jardín de Infancia, los tiempos dedicados al juego libre, tanto dentro del aula como en el jardín, son la actividad central y crean esa atmósfera productiva en la que el niño puede aprender y desarrollarse libre de ideas prefijadas, no imponiéndole ningún modelo a seguir para que pueda plasmar lo que interiormente vive en él.

El juego es el trabajo más importante en la primera infancia y es a través de él como los niños experimentan y comprenden la naturaleza del mundo y su entorno cultural.

Cuando el niño juega está recreando, a través de su imaginación y fantasía infantil transformadora, lo que observa de su entorno, al mismo tiempo que desarrolla destrezas físicas , aprende a relacionarse y prepara la mejor base para los futuros aprendizajes escolares.

LOS MATERIALES

Utilizamos juguetes sencillos, poco elaborados y materiales en su mayoría naturales, con diferentes texturas, olores, volúmenes, pesos…. para dar al niño la posibilidad de ser activo interiormente a través de su fantasía y para ponerle en contacto con percepciones sensoriales ricas y verdaderas.

LAS ACTIVIDADES

Las actividades artísticas son también una parte central del ritmo escolar ya que, experimentadas regularmente, tienen un alto valor pedagógico y terapéutico pues trabajan y fomentan la observación, la atención, la paciencia, la percepción, la escucha, el silencio, el sentido musical y del ritmo,….

Las actividades artísticas que se realizan en el Jardín son el dibujo con ceras, pintura con acuarela, modelado con cera, música pentatónica, canciones y corros, euritmia (sencillos y armoniosos ejercicios de movimiento y sonido que, realizados de forma constante y repetitiva, facilitan el desarrollo equilibrado del niño)

Los niños realizan también actividades artesanales como: Tejer, coser, trabajar con lana, madera, piedra,… moler trigo, cebada, maiz,… amasar pan...

A través de ellas el niño se ocupa en acciones útiles y necesarias en la vida, participando en procesos completos que les ayudan a dar sentido y valor a las producciones y trabajos propios y de los demás.

 
 

LAS FAMILIAS

Las transformaciones en la forma de vida de nuestra sociedad constituyen una gran preocupación para muchos padres y madres que buscan calidad y respeto en la educación y formación de sus hijos. Si queremos que la educación despierte en el alumno seguridad en sí mismo y sentido de participación y responsabilidad social, son necesarios los espacios educativos donde se practiquen esos valores, donde padres y maestros trabajen juntos.

Por ello, otro aspecto fundamental de nuestro Jardín es el de crear un ambiente de comunicación fluida y un espacio de encuentro entre padres y maestros, con el único objetivo de contribuir, de forma conjunta, al desarrollo armónico y saludable del niño. Además, los padres colaboran en las tareas que sean necesarias en la escuela, asisten periódicamente a las reuniones pedagógicas y participan en las fiestas y en los momentos de encuentro de toda la comunidad educativa.

EL CONTACTO CON LA NATURALEZA

Todos los días los niños juegan libremente en el jardín de la escuela durante un tiempo largo.

Disponer de un jardín permite que los niños aprendan a relacionarse con la naturaleza, además da la oportunidad de correr, saltar, mojarse, esconderse, trepar, columpiarse, subirse, enterrarse, caerse y levantarse, … construir con piedras, hojas, palos, tierra… observar animalitos en sus tareas, árboles con sus frutos, el rocío invernal…sentir el viento, la lluvia, los olores en el aire fresco… Todo un mundo de aprendizaje, crecimiento y salud.

A través del cuidado del huerto escolar los niños experimentan los ciclos de la naturaleza de forma directa y trabajan el desarrollo psicomotor desde otra vertiente, ampliando también su campo de experimentación para el juego creativo. Además potencia el trabajo en equipo y conocen la importancia del esfuerzo y la constancia necesarios para que la tierra pueda ofrecernos los alimentos que nos nutren.